Reseña ‘Call of Duty: WWII’ una agradable sorpresa en un género muy criticado


La Segunda Guerra Mundial se quedó fuera de la industria de los videojuegos desde hace prácticamente 10 años. Fue justamente Call of Duty quien abandonó a los Nazis y se enfocó en los conflictos armados en Afganistán, para luego pasar a Vietnam e incluso llevar la guerra al espacio exterior. Una serie de cambios que además de revitalizar el género, ayudaron a que la popularidad de la serie creciera ante una nueva audiencia.

Mientras que los gamers que llevan diez años jugando Call of Duty se la pasan en los modos en línea, aquellos que entraron a la serie cuando Hitler era el enemigo a vencer tienen más interés por una campaña que los haga sentir en Saving Private Ryan. Y ese es el reto de WWII, un juego que pueda complacer a dos públicos diferentes e incluso a dos generaciones muy distintas.

A un mes de que WWII se ponga a la venta, probamos sus modos en línea para la versión de PC. Sobra decir que el grueso de los jugadores de Call of Duty se la viven en consolas, pero solo aquellos que aspiran ser más que el mejor entre sus amigos optan por jugar en PC. Si bien la experiencia al final del día no presenta un cambio radical entre plataformas, si existen cambios en las aspiraciones que puedes llegar a tener entre cada versión.

Entrando de lleno a la beta nos encontramos con una presentación que tenía tiempo no veíamos en la serie. Lo primero que debes hacer es configurar un alter ego virtual de manera muy básica (seguramente con más detalles en la versión final), así como elegir la clase de soldado que controlaras entre Blindada, Aerotransportadora o la división de Montaña. Si bien el juego nos permite cambiar cuando queramos entre cada una de ellas, siempre es recomendable tener una que nos permita crecer dentro de los modos en línea y a la que podamos recurrir cuando solo queramos salir victoriosos. La división de clases no se refleja únicamente en el atuendo o las armas disponibles. Por ejemplo, los solados de Montaña son más lentos y tienden a ser usados para proteger la base o permanecer ocultos en el escenario, mientras que un soldado de infantería es el más “tradicional” del género con suficiente habilidad para recorrer todo el mapa con una racha de muertes imparable.

Obviamente depende del jugador, pero, así como pueden ser características muy definidas, pueden convertirse en una sorpresa para el rival.Un punto importante dentro de WWII es el estilo de juego, los últimos Call of Duty nos llevaron a depender de exoesqueletos o jetpacks para un gameplay más vertical que nos permitía explorar el mapa en diferentes niveles. La Segunda Guerra Mundial es más plana y nos invita a usar nuestros reflejos para escapar del enemigo, la única forma que tenemos de esquivar una bala es moviéndonos entre las edificaciones, sin saltos dobles o una armadura que nos ayude a soportar el daño.

El cambio hace más interesante el juego, pero podría ser más complicado para algunos.Lo mismo ocurre con las armas disponibles, desde la forma en que las controlamos, su cadencia de disparo y hasta el tiempo que tardamos en recargar (animación incluida) nos hacen sentir en una época completamente diferente a la que estábamos acostumbrados. Incluso si conoces los primeros Call of Duty, la evolución del juego es evidente en cada movimiento y disparo.

Si jugaste la beta, en consolas o PC, probablemente no te sientas tan perdido cuando llegue el juego final, en caso contrario sería mejor que iniciaras la campaña de WWII antes que los modos en línea.Call of Duty: WWII es una agradable sorpresa sobre una de las franquicias y géneros más criticados por los jugadores en los últimos años. Así como la popularidad de la serie crece con cada nueva entrega, existe un amplio número de jugadores que no han querido regresar o entrarle a Call of Duty desde hace varios años, pero, aunque suene absurdo, es refrescante volver a la Segunda Guerra Mundial luego de pasar tantos años en el futuro.